domingo, 23 de octubre de 2011





Todo lo contamos y nada se nos extravia. Cada grano, cada baldosa, cada esquina, cada paso. Los corredores son angostos y uno tiene que ser cuidadoso. En la cocina el carbon enrojece el aire. Ella sostiene el brazo de la nena sobre la hornalla. Queremos saber quien ha roto el florero de cristal destinado a adornar la tumba del abuelo. Vea Ud, nosotros no apreciamos el despilfarro y la falta de atencion a lo que uno hace. Esperamos


Silencio y el pensar acerca del olor de la carne quemandose.




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