lunes, 27 de febrero de 2012

a veces





Llueve a cantaros. Salimos corriendo a vivir la lluvia, nos empamamos con gusto, a nuestros zapatos los dejamos navegar como flotilla en mar ajeno. Llegamos a casa descalzos y exultantes. Por una vez, Abuela se rie entre retobos y reproches.


lunes, 20 de febrero de 2012

cenizas

Los miercoles de cenizas nos vamos temprano a la iglesia. Abuela nos lleva bañados y trenzados, pique blanco de punta pertigo, cabello tipo betun y zapatos desaforados de tanto lustre. Hemos aprendido el Padre Nuestro mejor que nuestro apellido. Quiere llevarnos al Pai, y nos dice que por ahi tenemos el privilegio de sentarnos en su regazo. A nosotros no nos gusta el Pai porque demasiado catinga tiene. Le rezamos a la Virgen para que le enferme de cama. La misa es interminable, nos distraemos con los lejanos ecos de las aves. Abuela se retoba mucho cuando nos pilla. Nosotros queremos ser buenos pero siempre nos sale todo atravesado.



lunes, 13 de febrero de 2012

lugares



La casa entera se baldeo y adorno. El banquete se despliega en el patio, la resolana derrite la ensalada rusa y una de las chicas esta plantada luchando contra las moscas. De la comida desplegada en las mesas, las mujeres se encargan de servirle a sus maridos, luego es su turno.  Los hombres se retiran a hablar de politica y de negocios, la conversacion de las mujeres esta lidiada por el tiempo de los niños. Nosotros oscilamos entre los dos campos. Los chistes verdes corren como la cerveza y el whisky y los chismes giran sin pausa causando torbellinos en las cabezas de las señoras bien andantes. Una banda ataca la musica de antes y todos se ponen sentimentales. No hay nada como añorar lo pasado. Asi pasan los dias, nosotros por un instante pensamos que hemos dejado atras el campo y el rebenque. Cuando no limpiamos como se debe, entonces sabemos que estamos siempre en el mismo lugar.

lunes, 6 de febrero de 2012


En casa se mira la telenovela de la tarde. Lagrimas corren pristinas a lo largo de las mejillas de Mama. Se compadece como siempre de las vicisitudes extraordinarias que pasan a lo largo. Nosotros aprovechamos para comer la pasta frola y espantar al gato. La casa es grande y el patio aun mas. Nadie nos reconoce tras los yuyales y tentamos al perro del vecino, tocamos los timbres de las casas, le decimos zafadas a los viandantes, quemamos las maderas secas, probamos las pildoras de Mama. En su cajon secreto hay de todos los colores. A veces vomitamos, a veces dormimos, otras nos revolcamos en el pasillo. Por todo eso a nosotros amamos las telenovelas. Cuando terminan el silencio retorna.