lunes, 6 de febrero de 2012


En casa se mira la telenovela de la tarde. Lagrimas corren pristinas a lo largo de las mejillas de Mama. Se compadece como siempre de las vicisitudes extraordinarias que pasan a lo largo. Nosotros aprovechamos para comer la pasta frola y espantar al gato. La casa es grande y el patio aun mas. Nadie nos reconoce tras los yuyales y tentamos al perro del vecino, tocamos los timbres de las casas, le decimos zafadas a los viandantes, quemamos las maderas secas, probamos las pildoras de Mama. En su cajon secreto hay de todos los colores. A veces vomitamos, a veces dormimos, otras nos revolcamos en el pasillo. Por todo eso a nosotros amamos las telenovelas. Cuando terminan el silencio retorna.



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