lunes, 5 de noviembre de 2012

G






El Gordo entra a la boite con sus acolitos. Lanza mirada en derredor, en una esquina esta una rubia. Hace un gesto y se la traen. A las cuatro de la manaña la dejan en la puerta de su casa.

Todos sabemos, pero no atinamos. Asi nomas son las cosas

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