jueves, 23 de enero de 2014

Viborita

Viborita, ladina, letrada y pokovi: nada le faltaba en su repertorio. Había llegado a la ciudad de la mano de su tía, pronto se hizo famosa entre sus primas. De nada valieron las palizas, los gritos o las bofetadas. De grande agarro sus bartulos y se mando mudar.

Cuando los tíos murieron, apareció y compró la casa. La mando cerrar con cemento. Dijo que así empalaba el pasado.

 

 

 

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