domingo, 13 de julio de 2014

Mira

Lo mira de costado, se ríe. Ni piensa al bajar del micro, absorta en el calor del sol, en los deberes. A media cuadra del puente la asedia. El abrazo, la mano, la lucha.

A la siesta solo las iguanas se animan a salir. En los yuyales, las hormigas merodean. Se arregla la pollera, recoge sus cuadernos. Al llegar a casa le preguntan donde estuvo, se encoge de hombros y la mandan a acostarse sin cenar, no sin antes ligar unos cuantos cintarazos, por si acaso.

 

 

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