lunes, 23 de febrero de 2015





La abuela de luto se postra rezando ferviente. Cada día deposita su óbolo , abre su libreta negra y lee página tras página de promesas y plegarias.

Cuarenta años después nuestra hermana avanza vestida de blanco, murmurando los ritos de la abuela, desafiando las miradas-se dice que no tiene derecho al blanco, que pertenece al Gran Líder-.

Se arrodilla y lanza un alarido , los Emisarios la rodean y se la llevan. Es una tarde de domingo, nosotros tomamos cocido y jugamos en el patio.

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