viernes, 17 de julio de 2015

Progreso


A las cuatro de la mañana los Emisarios la depositaron en la vereda de la casa, tocaron el timbre. Papá abrió la puerta, nuestra hermana envuelta en sabanas temblaba sin pausa. Mamá le preparó té de boldo y le dijo: “mi hija, es el precio del progreso”.

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