lunes, 7 de septiembre de 2015

Ritos de la tarde

 

Paranada, inútil sinvergüenza, una desgracia para la familia.

Papá vocifera a grito pelado, retumba en el vecindario. Las vecinas se santigüan y le prenden vela a San Judas Tadeo, a ver si socorre al barrio.

De nada valen los ruegos de mama o de la abuela, de nada valen las idas al cementerio o la visita de la estatua de la Virgen. A la hora de la verdad, solo la entrepierna de nuestra hermana mantiene a la familia en el estilo a que esta acostumbrada. Esta mañana le ha dicho a Papá que esta harta y quiere irse al campo a cultivar naranjas.

 

 

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