martes, 13 de febrero de 2018

Ejercicios de sobrevivencia


La mentira de la mañana no tiene el mismo tono que la de la tarde. De hecho la mentira de la mañana se viste usualmente de blanco. Hija de los quebrantos nocturnos, prefiere confundirse en un acto de pureza. En cambio, la mentira de la tarde se asoma tornasolada, recuerda al mar y sus vestigios. Algunos comentan que su tono cambia de acuerdo al recipiente, que solo la cualidad de tornasol se mantiene. Durante la fracción de segundos que media entre la emisión de la mentira vespertina y al ser recibida como verdad aún no refutada relampaguea y cobra la textura obscura del abismo.

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