Historias Lentas




Perdimos nuestro baul

maldigo del alto cielo -violeta parra.
El pai eyacula en su sotana mientras mira a nuestra hermana


Miedo residual, cobardía, se santigua tres veces y comienza a rezar el rosario


Fiesta de San Juan
 barullo por todas partes
 los perros enloquecen
 nos metemos bajo las sabanas
 Boom boom biing shuoshhh pjjjjjjjjjj carajooooooooo




Oooooooooooooooooooooooooooooooooooooóoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooaaaaaaaaaaauaaaaauauauauauauauuuu
uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuüuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
La casa retumba, resuena,retuerce                                                    Refugio:el sofa
Respiracion: i-n-e-x-i-s-t-e-n-t-e               Los pasos retumban, resuenan, retuercen



Nuestra hermana a veces sueña con ser invisible

Tío C esta ahora viejo y enclenque todavía maneja pero todos hacemos la señal de la cruz y le rogamos a la Virgen antes de subir viaja lento de un lado a otro,la billetera presta en caso de cualquier cosa


Hoy comemos chipa, oímos polka hasta nuestra prima se sienta a tocar el piano bajo la mirada fiera de su madre Tía E que desaprueba la musica porque distrae e incita al pecado


nos arrodillamos a orar la Virgen nos mira nuestra hermana le saca la lengua Mama le estira del pelo nuestra hermana pega un grito que resuena en toda la Catedral y sale corriendo Papa le sigue le encuentra   Al dia siguiente Mama nos prohibe entrar en el cuarto de nuestra hermana mientras lava las sabanas y las ropas y se plagea porque es dificil quitar las manchas



las solteronas se agrupan al frente en la misa mirando arrobadas al Pai Carlos que se cree lo ultimo una de ellas es su secre permanente con cámara a cuestas le saca fotos todo el rato Pai Carlos no puede vivir sin su imagen











Hoy visitamos la tumba del bebe de nuestra hermana en el Cementerio del Sur

Papa pago a regañadientes el funeral murmurando bajo lo inútiles que son las mujeres, que no se puede confiar en ellas y lo único que hacen es pedir dinero 

nosotros rezamos el padre nuestro y marchamos detrás de Mama



El frio se adhiere a nuestra piel, el sudario pequeño reposa sobre la mesa que parece demasiado grande. Las flores le rodean, Mama reza la Novena, Abuela se hamaca en la mecedora sin parar y nuestra hermana fuma aliviada



Le llevamos al hospital porque estaba demasiado pálido y ya ni lloraba esta en terapia intensiva
Mama se queda a cuidarlo Papa rezonga por su comida
A mi me gusta la hora de la siesta porque todos duermen y me dejan en paz 
o sino es anda hace esto traeme esto otro limpia aquí allá 
naombre sin descanso  y solo un domingo al mes tengo libre
Vaciamos enseguida el tarro de dulce de leche, probamos todos los postres mama se enojo y se fue y compro candado para la heladera
Caminamos desde casa hasta la escuela son unas veinte cuadras pero nos gusta rumbear a la siesta cuando no hay nadie
Abuela teje ropas de bebe a la tarde a nuestra hermana menor le enseña a bordar punto cruz,punto atrás y punto sombra las batitas resplandecen
A la noche nuestra hermana les hace huecos con su cigarrillo
Las hojas atenúan nuestras pisadas casi no respiramos nos vamos a la misa de cuerpo presente el velorio fue un desastre: toda la familia esta peleada porque el Abuelo le dejo todo a nuestro tío, su hijo mayor Papa le dio cintarazos dobles a Mama cuando lo supo
Así nomas son las cosas no hay que luego preocuparse para que? los hijos son unos desagradecidos siempre y te echan la culpa de todo, así decía Mama todo el tiempo


Abuela barre el patio una y otra vez 
le reta a cada hoja díscola
los ruidos la asustan corre a refugiarse bajo la cama
Mama dice que la guerra del 47 le hizo mal y nos promete que algún día nos contara todo



Hoy queremos un dia tranquilo, levantarnos desayunar limpiar la casa preparar el almuerzo lavar los platos y las ropas ir a la escuela dormir la siesta preparar la merienda jugar un rato poner la mesa sentarse a cenar la jornada es lenta y oteamos el horizonte


No vayas na ser así no te voy a hacer nada venite aquí
Nuestra hermana le mira un rato, se acuerda de su deber: hacer casas de papel




    Tía E es maestra y nos prohíbe preguntar nada que sea a su juicio sea avieso, lo cual cubre todo


Abuela dice que nuestra hermana es una zafada que no tiene respeto a nadie buenaparanadaretobadachiquilinadeporqueria



Los Emisarios siempre de luto visitan a nuestra escuela miran otean en el horizonte y a veces una de nosotras es la elegida




La taza blanca sobre el mantel blanco nuestras manos detrás de la espalda parados nos miran nos eligen nosotros miramos la taza blanca sobre el mantel blanco


Tia A sufre de dolor de cabeza como tia L, se dicen mellizas. Tia A usa zapato alto y miriñaque siempre paqueta con guante no quiere que nada la toque

Oímos a nuestra vecina implorando misericordia una vez mas luego viene el silencio de voz cosas suceden todos los días Mama dice que no hay que entrometerse




Nuestra hermana se hace la retobada. Mama le da una bofetada. Nos manda a nuestra pieza.

Oímos los sonidos, nos quedamos quietos. Tia J. viene, le dice a Mama, que hiciste? 


Aprendemos a remendar nuestras ropas y medias con Tía L lleva mucho tiempo porque le agarran dolores de cabeza que le duran días nada la calma solo cuando nuestra prima J viene y toca el piano se calma un poco Tía L dice que las voces no le dejan en paz y le pide a Mama que le rece a la Virgen en su nombre porque ella ya no cree mas











Abuela plancha las sabanas, las remienda, las pone en su lugar la plancha a carbon le ha servido toda su vida nuestra hermana le mira embobada no quiere moverse Papa la toma del brazo la lleva al baño nuestra hermana sale sin mirar a nadie vestida de solera y cabello suelto se sienta en la vereda se muerde las uñas y espera abuela plancha sin chistar


De costado nomas luego mira vizcachea hurga  todo el rato como mosquito anda detrás nuestro revisa nuestro cuarto nuestro colchón nuestros cuadernos se queda quieta para que no le oigamos no respira se enoja si cuchicheamos se asombra si lloramos nada la detiene


Mama compro una tabla ouija a la siesta nos sentamos manos al aire buscando futuro




Contamos las baldosas del patio de las Tias
ensayamos juegos, comemos granadas.
A la tarde el viene a visitar a nuestra prima
las Tias lo desprecian porque viene del bajo
las Tias nos mandan a sentar en la sala
y reportar cada indicio cada palabra
Nuestra hermana nos regaña por soplones


a el le gustan los pechos de aceituna de nuestra prima











Hinchados, sudan pus, los huesos se retuercen bajo el peso, se arrastran, se transmiten

 



Ni a la muerte ni la destrucción se sacian jamas dice siempre nuestra Abuela visita el cementerio todos los días al atardecer se santigua a la entrada y vaga plegaria en boca de tumba en tumba dice que bajo los sepulcros visibles están los otros nosotros la acompañamos imaginando reinos



En la estaca quemando el humo sube a los cielos la vida pasa recorren los caminos.
Los campos devastados,cubiertos de mugre vagamos, demasiado cansados para enterrar a los muertos. El sol y los bichos se encargan de ellos
.




Mama piensa que no entendemos nada Papa se fundió y no hay plata no quiere que mama busque trabajo porque eso no es para mujeres mama empeño ya todas las cosas que le dejo Tia A

Comemos guiso de fideo todos los días nos van a cambiar de escuela nos vamos a vivir con abuela hasta que se solucionen las cosas papa se hizo ahora miembro del partido y se va todas las noches por ahí mama encuentra consuelo en la botella se pone sus anteojos de sol y nos nos habla




Tia A respira con dificultad mi vientre yermo murmura. Nos turnamos para cuidarla. De Tia A se dice que nacio sabiendo. El abuelo tenia grandes planes, su hija la sabia su hija la preguntona Le mando a los mejores colegios. Tia A gano una beca para estudiar afuera. La fiesta de despedida se hizo en el jardin. Al dia siguiente se desato una tormenta feroz. Tia A salio al patio a contemplar la lluvia como siempre. Nuestro arbol de mango cedio a la fuerza de los vientos.

Despues del funeral el Abuelo no hablo mas.








A Mama se le retuercen los recuerdos se olvida de nosotros grita los nombres nuestra hermana la mira indiferente dice es puro teatro y da la media vuelta castañea los dientes

Nunca sabemos que va a pasar los soldados marchan por la ciudad no respiramos caminamos apresurados cabeza abajo













Nuestra hermana mira el jardín desde la ventana de su cuarto el sol de la tarde acaricia su rostro el auto negro estacionado en la esquina la espera






 
Ventana abierta susurran los pájaros se barre el patio alguien fuma pasos tomar ducha hacer el cafe preparar el hastío se cierne la siesta ocupa el país llegan armados de cachiporras usurpan el aliento las entrañas endurecidas la caza comienza



Nuestra hermana dejo de ir a Misa y no hay Cristo que la convenza de ir de vuelta. Nuestros padres han tratado de todo. Papa le dejo sin comer, le dio paliza, naombre. No hay luego lo que no hizo. Terca como una mula sigue nuestra hermana. Al final, Papa decidio corregirla del todo y la llevo al Buen Pastor para que aprenda.


Nuestra hermana se sienta a la vera del camino recitando el Padre Nuestro sin cesar se hamaca suave los labios resecos.



Al mediodía salió Abuela a perseguir a los perros vagabundos decía que así era la única manera de espantar al lobizon se escurrió entre la basura se santiguo tres veces miro al sol agarro la escoba corrió tras los perros hasta el borde del arroyo se sentó entre las matas y lloro






La noche de san Juan enterramos siete anillos oramos a san Antonio ni sabemos para que nuestra madre dice que todo esta perdido nuestra hermana esta preñada demasiado joven dicen las vecinas Nuestro Gran Líder nos visita día de por medio cada vuelta hay chocolates







Sueña con el mar ignoto extraña ilusión de un agua sin fin los aguarda vendrán de un momento a otro la pesadilla quemante del verano se cierne ahoga su entorno solo las chicharras sobreviven los espera y escribe









Toda mi vida he andado descalza mis hermanos me miran cuando me baño y se que en cuanto comience a sangrar mi suerte esta echada

Nuestra vecina le dejo a su marido por borracho y calentón. Le dejo embarazada a las dos muchachas y a ella, todas al mismo tiempo. Mama le presto nuestra estatua de la Virgen. Cada miércoles se reúne el barrio en cada casa por turno para rezarle. Ahora esta en permanente residencia en lo de nuestra vecina.



Mama dice que lo unico que importa son los hijos, que uno puede tenerlos con cualquier tipo de la esquina. Al mismo tiempo tenemos terminantemente prohibido,hablar con ningún miembro de la raza masculina. Nuestro Papa recela hasta del viento que es macho.



Abuelo llora a las tardes y nosotros le lavamos el pañuelo y nos sentamos a escucharlo. Recita el rosario y los nombres de los muertos



A veces pensamos que el tiempo no pasa que solo existe el verano, el Viento del Sur y el Viento del Norte.

A veces pensamos que nuestros pasos no se oyen, que somos invisibles.

A veces pensamos





Ha plantado mangos, quebrachos, pomelos, guayabas, naranjos, y hasta un palo borracho. Rejunto perros callejeros, dio albergue a un loro destrozado de pena. Admiro las idas y venidas de los grillos, el armadillo de la noche, los monos de visita, la tempestad y los vientos. Toda su vida se levanto a las cuatro. No falto ni un dia al trabajo. Tuvo su rincon favorito, le gustaba el mosto y la chipa recien hornada. No conocio a su madre, sino de oidas. A su padre saludaba con un mohin y a sus tareas se entregaba. Jamas pidio nada. 

Un dia llamo a la puerta una muchacha con perro negro, aterida bajo el sol. La muchacha vivio en un rincon de la casa, limpiando y cocinando para el y su padre. Cuando vinieron a buscarla, no habia nadie en la casa salvo los perros y el loro. El la busco por un largo tiempo. Todo lo que recobro fue su tapado negro. 





En 1938 decidió volver al país y a la casa de su padre. Vivían en las afueras de la ciudad. 
La casa tiene ocho habitaciones una al lado de la otra. 
El jardín, selva indómita, desborda cada tanto. Han clareado solo una parte.










Abuela no se caso hasta muy tarde. 
Nunca se acostumbro del todo al quehacer diario.
 En sus horas libres bordaba un mantel, no lo termino.
 Cuando murió, Mama quiso enterrar el mantel en su tumba.
 Nuestra hermana le rogó que se lo diera.
 Una sola vez nos mostró el mantel.
 



















 

 
Como todos los miercoles, la Virgen vino a casa. Las vecinas vinieron a rezar con nosotros. Le prendimos velas. Nosotros nos arrodillamos y le rogamos una vez mas que nos lleve de este mundo.



Nada cambia nunca, nada cambia nunca, nada cambia nunca
El sol derrite, el Viento del Norte nos azota, repetimos nada cambia nunca.
La cigarras van y vienen, nada cambia nunca. Los emisarios se presentan, nada cambia nunca.
Nuestro Gran Líder visita el teatro, nada cambia nunca.


















para el mal de amores
para las esquinas que se pierden
para las cosas abandonadas en los rincones







Nuestra hermana ha comenzado a estudiar los yuyos, dice que asi a lo mejor salvara su vida. Se levanta a la mañana, y va a verle a la marchanta y se queda a trabajar con ella. Ya no le teme a los Emisarios, dice que ahora sabe que hacer. Cuando le ataca el mal negro, se hace su remedio y se acuesta en la hamaca bajo el arbol del mango


















Subimos la colina
Nos quitamos los zapatos
Trepamos
Implora nuestra hermana que la dejemos ahi
No quiere volver
 Los emisarios la esperan





















No hay flores en la casa, la cocina es obscura, los murcielagos vagabundean a la tarde, las uras avanzan. Al pie de la escalera se sienta una niña recitando el padre nuestro sin pausa. Las sombras se asientan, la niña ora.












A veces no queremos despertarnos,
sobre todo cuando la luna se silencia
y el mar reverbera en el horizonte.
Hemos perdido todo











La tarde enloquece
Rojo
Amarillo
Dorado
Violeta furibunda
Mar naranja
el rio se mece
invita
los remolinos yacen traidores

La tarde enloquece
la oscura lengua de la noche
asoma
el rio se mece
invita
arrea nuestros cantos
desaparecemos un instante

La casa nos espera
Los emisarios en la puerta
La puerta del coche abierta
Descendemos al infierno






 
El paraje desierto
Los grillos anuncian el mediodía
El sendero se abre se ilumina
Pasos escuetos atraviesan los arboles
Miramos escuchamos
Hemos dejado la ciudad en llamas
Buscamos refugio escamoteando
Gimiendo sangrando
Seguimos la vaga esencia del mar
Lo añoramos sin conocerlo.
Los cielos se mantienen firmes
Imploramos
La ciudad arde






Se muere el día. Las primeras sombras niegan nuestra presencia, susurramos imitando a los grillos. Las ranas en coro, las luciérnagas trazando sol, los vientos en curso, nosotros llamamos a nuestra hermana. La noche se cierra.







 
A nuestro hermano le gustaban demasiado los pájaros, conocía toditos sus nombres. Al amanecer ya estaba vagando por el campo bicheando. Aprendió todos los cantos. Papa quería que sea hombre, entonces salió con mi hermano un día. A la vuelta, nuestro hermano se sentó al lado de nuestra hermana y le apreso la mano fuerte.

De mañana temprano nuestro hermano agarro sus bártulos y se fue a enrolar al ejercito.
No lo volvimos a ver por veinte años.
En el campo esa temporada reino el silencio. Papa estaba siempre de vigilia con su escopeta.

Las balas pasan silbando, la mano sangra y trata de parar. Suciedad y sed , polvo y dolor. 


















A la mañana temprano sale a caminar. El coro diurno apenas empieza, ciudad desierta salvo los perros y las empleadas de casa barriendo las calles los patios quitando la basura preparando el,desayuno. Lo miran, nada escapa: el país lleva en su seno la vigilancia estrecha y la censura. Se murmura sobre sus motivos, se registran sus movimientos, a quien ve, a quien saluda, que lee, que mira, que deja. Se sabe quien es su familia, cuando vinieron al pueblo, con quien se casaron.

Sale a caminar, sin saber busca el mar cada días.










 









Tenemos nueva vecina. Llego a la madrugada, valija y zapatos viejos. Toco la puerta de nuestro vecino y le mostró papel. Nuestro vecino le dejo que trabaje en su chacra. La mujer la atiende, cuida de su casa, y a veces sale a caminar por el yuyal con el perro flaco del pueblo. Nuestro vecino nos encarga que no le molestemos. El dice que muchas cosas han pasado y que no hay que molestar a los que prefieren el silencio. La nueva vecina no desperdicia nada y todo es precioso. Solo una vez nos hablo cuando nos encontró tirando mangos de balde. Nos dijo que ella solía comer la cascara podrida de las papas. Y siguió su camino.





Se ciernen las estrellas la luz encencidada de, los faroles señala la ruta a la iglesia las hermanas van del brazo a la misa de la medianoche papa les sigue puñal en mano no sea que se les cruce la idea de mirar a algun mozo o retobarse y alzar la voz la hermana mayor lleva en su frente la señal de la obediencia blanca linea de ira salvaje que brota desde las entrañas de la tierra que irrumpe destrozando los mares pero no dice nada asi nomas son las cosas.







Desde la mañana temprano estamos esperando que nos pasen a buscar. Mama nos mando lavar e inspecciono detras de nuestras orejas., plancho nuestra ropa, ahora reluce fanatica. El cuello nos incomoda de tanto almidon que tiene. Estamos sentados en el sofa fifi. La lluvia cae, es invierno, el viento del sur silba. Nosotros esperamos, mama fuma con suspiros largos. De vez en cuando mira de reojo a la abuela. 

 




Todos los dias nos sentamos a esperar a Papa en el corredor de la casa. Recien bañados, oliendo a jabon de coco. Nos peleamos por el mismo asiento a grito pelado, Mama viene con el revenque, lloramos un rato y le damos el asiento a nuestra hermana. Ella esta gorda y mira al horizonte, se la pasa tejiendo y orando. Papa le dice que se aguante, que peor hubiera sido sino, y que se deje de poner cara de argel que ya suficiente tiene con sus problemas. Nuestra hermana agacha la cabeza un instante y los ojos se vuelven al horizonte de vuelta.





La lluvia cae desde hace diez días. Balde tras balde de agua sacamos de la sala. Alguien dejo las puertas y las ventanas abiertas. Los truenos se suceden el relámpago sin aviso destrona nuestro viejo lapacho yace achurado en el patio. El perro ladra sin cesar, mojados salimos a ver. La lluvia cunde, truenos y relámpagos se suceden, el paisaje incandescente. Nuestra hermana camina empapada tiritando nos dice que esta buscando la cueva de los murciélagos.













La señora de al lado cuenta sus pelos. A las cuatro de la mañana se levanta come porotos y mondongos saca su silla a la calle y empieza su coro. Tiene su cuadernito y meticulosa como ella sola escribe seccion por seccion cuanto pelo le queda siguiendo las curvas de sus huesos. Como le tiene miedo a las arrugas, se pone pedacitos de curitas por toda la cara, sombrero y guante. Nosotros le saludamos y apenas atina a mover el cuello no sea que se aparezca alguna raya inusitada.










 
Oimos la misa una vez mas. De ida a casa pasamos por el almacen. La señora nos regala caramelos
nosotros le pedimos la bendicion. En casa Mama esta lavando las ropas, en la latona hay agua con lejia y las sabanas estan en remojo. Sobre la tabla de madera se azota el mantel las servilletas los calzoncillos. A la tardecita nos sentamos a merendar cocido con palito Papa llega de vuelta trastrabilla un poco, grita el nombre de Mama y nosotros nos guarecemos al fondo del patio entre las tacuaras Nuestra casa esta al borde del arroyo Las cigarras se alzan en coro griego el perro sale de la casa aullando le sigue mama cabeza roja ropas desahuciadas Papa se tira a dormir en la hamaca y nos reta porque somos haraganes que ya tenemos que aprender a traer plata para la comida ya se encargara el de encontrar algo y entonces si apreciaremos todo lo que el nos ha dado .





en el jardin nos refugiamos nos guian los arboles y el canto de los pajaros las libelulas corretean los mosquitos nos persiguen las cigarras y los grillos hacen alarde del sol del mediodia es un batifondo nosotros no queremos ver oir o decir Papa desaparece y Mama esta a solas con el volcan la piel se le cubre de azul no atina a cubrirse nosotros estamos subidos al arbol de mango solo cuando los murcielagos aparecen nos bajamos Mama esta preparando guiso no quiere que la miremos nuestra hermana esta sentada frente a la ventana ponderando lo que vendra







Esto no me pertenece, crece, y crece, me engulla, me lo dejaron una tarde de zarandeos, jarana y batifondo, no pude, no supe escabullirme. Me atrapo el golpe, la noche siguio mi viaje. Se llora porque no se puede, no olvido, y esto crece y crece.







De dia se sienta S. a esperar visita. Abre la puerta del zaguan, se prepara su terere, y saca la silla a la calle. Todos los dias desde que sale el sol hasta el atardecer, aguarda S expectante. Los vecinos la saludan, a veces le traen vianda, otras veces hablan un poco, pero nada distrae a S de su espera.






Cuando era joven tuvo una hija, muy enferma la pobre. Un dia no soporto mas el sufrimiento, y se fue al yuyal, con un pedazo de cordel ahogo la vida de la triste criatura. Por un largo tiempo fue a la carcel. Cuando regreso, trabajo de limpiadora en las casas de las vecinas. Un dia no aparecio mas por su trabajo, y se sento en su portal a la espera. Si alguien le pregunta, ella dice que esta esperando a su sombra.







El hotel ha conocido mejores epocas. La Rubia que posaba en la piscina es solo un recuerdo mas. Hace mas de veinte años que no se la ve por el vecindario. Nos acordamos de sus gafas de verano, las manos nerviosas y el vaso de whisky y su visitante vestido de traje safari, bigote fino y pelo teñido de negro betun. Sus palabras sudorosas y el mohin de 'estas lista?'. Ella vacia el trago y se remonta a los cielos.









El retrato mira recto, el sofa rosa tiembla de boleros. Tia J. baila susurrando palabras de amor sin destino. La penumbra adormece los sentidos, refleja las soledades. Tia J. planea su escape. Ha elegido lejia. Los cabellos se deshacen a mechones, hierve la noche, nos desbocamos, la casa se mece bajo el vendaval.














Las paredes tienen oidos, las calles tienen oidos, el sol, la luna y los rios tienen oidos, doquiera que vamos nos siguen. Ni el silencio, ni el exilio es refugio, la mirada se ha enterrado en nuestra piel, cava y esconde en los huesos. El horizonte mas lejano que nunca, no sabemos cuando amanecera. El devenir extraño, nos enerva y la mirada se desboca una vez mas.












Adoramos a nuestra prima, de manos delicadas y ojos negros. Los sabados jugamos en la casa de las Tias. Son tres. Nos vamos al jardin para oir lo que dicen desde lejos: ellas hablan en lenguas pensando que no entendemos. Nuestra prima se sienta en la sala rodeada del viejo coro de huesos tremulos. Ella calma sus dolores con su musica. Nosotros sabemos que su destino esta firmado. Tia E., su madre, jamas le permitira tocar de nuevo.










Encontramos a Mama llorando. Tiene su pollera negra que se arrastra por el piso. Nos manda a jugar y que le dejemos en paz. Papa viene y le contamos lo que vimos. No nos dice nada y nos da un acapete por entrometidos. Cierra la puerta con llave, tratamos de oir lo que pasa, pero tia J nos lleva de una oreja al otro lado del caseron. Ella dice que ciertas cosas no son para nosotros. Nos da dulce de guayaba y nos ponemos a ver el atardecer.





Luego del funeral, nos permitieron volver a la casa. Las tias, ahora de negro de punta a pertiga, apenas si permiten barullo. Rezamos el rosario y las novenas. Nos vamos a la misa todos los dias. Tia J. esta de cama. Tiene que tomar su te especial tooooodo el dia. A veces no entendemos que nos pide, y entonces saca su revenque. No siempre acierta porque anda enclenque estos dias. Se dice que cuando era joven, tocaba el piano. Pero no se le puede preguntar nada, todo le es doloroso. Ella siempre dice que lo que quiere es olvidar.





No nos dejaron ir a lo del abuelo por una semana. Cuando por fin nos lo permitieron, el abuelo habia desaparecido. Nadie quizo explicar nada. Solo el sonido de los rezos y el luto de las mujeres nos aclaro lo pasado. Es que para Mama y Papa, nosotros no entendiamos nada, y no habia que perturbarnos con cosas incomprensibles. Asi se fueron yendo las tias, los primos, los amigos. De un dia para el otro.















De dia ayudamos a la abuela. Ella cose para nosotros. Aprendemos a cortar los moldes y hacemos nuestras primeras colchas. Mas tarde sabremos bordar, la tia J nos enseñara puntos exquisitos. Haremos los manteles de las Señoras. La tia J aprendio en el Buen Pastor. Su papa se harto de cuidarla-su mama les dejo cuando tia J tenia cuatro años-  y la mando con las monjas. Alli aprendio todo lo que se necesita para trabajar en una buena casa. Ella decia que lo unico que tenia que agradecerle a las monjas y a su papa, era el haber aprendido a bordar. Nunca se caso, y termino en la casona del bisabuelo. Tenian agua solo de aljibe en la casa y cuando tia J se canso de vivir, se tiro de cabeza al pozo.





Nos acostamos en el yuyal. La noche se cierra, la Via Lactea nos arrebata. Fumamos despacio, que nadie nos pille. Contamos las estrellas.




  
Tareas del dia:


  • Caminar de punta de pie evadiendo esquinas
  • Cortar los hilos que nos unen a la pieza antes de dormir
  • Recordar el nombre de los Santos
  • Retirar a las tias del asilo
  • Vigilar el barrio





Jugamos en silencio para no perturbar el Sueño de los Mayores: a las estatuas, a los palitos chinos, a mirar las nubes, a esconderse bajo el sofa. De puntillas recorremos la casa, el sol nos persigue, sedientos abrimos la canilla y rompemos el vaso de la Abuela. Nos paraliza con su mirada, dice que es el vaso para la tumba del Abuelo. Uno a uno recibimos el revenque, pantalones abajo. Los primeros hilillos son los mas dolorosos, despues no se siente. Nos esta prohibido hacer ruido. Mordemos nuestra lengua, rezamos a la Virgen lejana, le prometemos de todo. Las nubes pasan indiferentes.









El Coronel visita nuestra casa dia de por medio. Papa hace negocios. Esta prohibido ir a la sala cuando estan reunidos. Solo la muchacha puede entrar a servir el whisky y los aperitivos. Mama esta rezando frente a la imagen de la Virgen, y nosotros tratamos de acompañarle,  pero solo sabemos el Padre Nuestro. Lo repetimos hasta que la sed ardiente nos obliga al retiro. El Coronel se levanta una vez mas y pide ver a toda la familia. Papa nos llama y desfilamos. El Coronel nos mira y le dice a Papa que considere su propuesta. 






Deje al muerto en el atrio de la Catedral a la seis de la manaña de un dia brillante. Recogi mi espada y la cabeza decapitada. Sali al sol con mi vestido blanco ensangrentado y mi nueva carga, no habia nadie, ni siquiera los perros callejeros asomaban. Me dirigi a la Chacarita. De esto hace ya treinta años, hoy sentada en mi mecedora con su cabeza momificada en mi regazo pienso en el futuro. Mi vestido esta raido y de nuevo es un dia esplendoroso.

Lo conoci cuando mis padres me anunciaron que tenia que casarme para salvar la suerte de la familia. Mi futuro esposo iba ser el hijo del Comisario. Papa habia entrado en negocios de San Ambrosio, debia a todo el mundo, Mama no podia pensar en vivir de pobre.

El dia de la boda toda Asuncion se arremolino en las afueras de la Catedral para vernos marchar. Yo era linda como toda adolescente y llena estaba de miedo. El era notorio en la boites de la ciudad, arrogante, licencioso y sin limites. Era gordo desbordante, que apenas si contenia sus carnes en el traje de novio. Los estudiantes de universidad que esta al lado de la iglesia llenaban el aire de dichos socarrones. Todo el mundo paquete llenaba las naves. El arzobispo nos caso. La fiesta fue en el Club, apenas si me acuerdo. Mama lloraba y mis hermanos se repartian los cargos que venian como parte de la dote recibida.

En la noche de bodas, sus guardas me arrastraron a su cuarto, Dos ayudantes levantaron los pliegues de su piel, y un tercero me asento de una sobre su regazo diciendome que me moviera rapido. Quince años dure a su lado.







No aguantamos mas y gritamos todos al mismo tiempo, haciendo sarambi de novela. Pero solo dura un instante. Nos mandan a limpiar la cocina y dar de comer a los pollos. Probamos el maiz duro y lo chupamos por largo tiempo. Y nos largamos a robar la comida del perro de la vecina.



De noche nos acurrucamos bajo el sofa, prendemos velitas a la Virgen para que nos proteja, no sabemos muy bien de que. Estamos solos, los mayores han salido y nos han encargado que no hagamos macanas. Todos los muertos se alzan y vagan por los cuartos, la luna se refleja en el espejo del guardarropa del Tio C. Oimos sus voces en la penumbra, bajo el sofa las velas encendidas arrojan la luz dorada que nos envuelve y adormece. De lejos nos llegan las voces de los mayores, pero nosotros ya estamos marchando con el ejercito de la penumbra.



 


Vengo por tu hija
Vengo por tu hija
Vengo por tu hija


De color azul quiero que se vista
De broderie suizo, vaya al Turco que el sabe lo que
yo quiero
De seda de la China
Bombacha de percal

Que no se ponga coloretes
Que no me mire a la cara
Que no abra la boca a menos que se le hable primero

Que el silencio sea su modo


Que sepa bordar 

Que sepa tejer

Que sepa abrir la puerta para ir a jugar


Que no tiemble ni reze
Que no haga promesas a Santos ni Virgenes

Acordate: despues de vos le toca el turno a tu hija
Aprende desde ahora quien es el jefe
 

Duermete mi niño 

Duermete mi sol

Duermete pedazo de mi corazon

Que el picaro suenho no quiere venir



        Tengo 14 años y mi chico-i me toca las tetas. Llegue a mi casa y mama me estaba esperando   para contarme que tengo nuevo candidato esperando en la sala.
Enseguida que le vi, ya se ya que anduvo con mi mama antes. Papa ko siempre habla de la puta de tu madre que no puede quedarse ni un segundo con las piernas cruzadas de tan calentona que es y vos chiquilina no te vayas que a creer hina.

Me siento en el sofa y el me regala una munheca italiana. Me habla del Chaco y de la guerra. Antes de irse me toca el muslo.


Que llueva que llueva

La vieja esta en la cueva

Los pajaritos cantan 
 
La bruja se levanta


Volvio el Señor. Mama me dijo que tengo que ser buena y dejar nomas que pase lo que tiene que pasar, que todo el mudo para por esas cosas nomas luego. Ella dice que va a rezar a la Virgen por mi.



No te vayas corazon al pais de la violeta

Y desabrochame la bragueta hasta el ultimo boton
Y si sale el tiburon
No te enojes corazon

Me llevo a una casa nueva. Mi papa es ahora jefe de batallon y mama tiene nuevo coche.

Aserrin aserron
Los maderos de San Juan
Piden pan no le dan
Piden queso
Le dan un hueso






 

Llamabamos por telefono a las funerarias a encargar coronas de luto. Las mandabamos a los vecinos con nuestros nombres inscriptos. Era nuestro ritual una vez por mes. Lo sabian y sin chistar ponian en la vereda de casa al dia siguiente. Mama al principio nos castigaba, pero se harto al final. Preferiamos las flores rojas. Al fondo del jardin las enterrabamos. Nos vestiamos de luto y rezabamos a la Virgen





Salimos a la vereda a mirar el desfile. Primero los soldados, luego los estudiantes. Miramos al Gran Lider acompaňado del Seňor Frances. Abuela nos chista, a desayunar se ha dicho. Cocido y galleta.



 
El mar es rojo A las seis de la maňana nos levantamos, vamos al baňo, nos cepillamos los dientes y nos damos una ducha. Enjuagados y desayunados nos uniformamos y salimos a la calle en busca del mar rojo. La calle se llena, marchamos al ritmo de guerra. En el balcon se asoma el Gran Lider. El mar rojo le sigue por doquier. El sol arde en gris, el mar rojo nos precede, se arrolla, se desplaza, nos cubre. Nosotros marchamos.

Corbata roja, paňuelo rojo, sudoroso y apurado subiendo las escaleras de marmol verde, la marea sube-nosotros marchamos- A la vera se sienta una vieja fumando naco, nos mira -los ojos rojos- y escupe de tanto en tanto. En el cementerio los muertos aguardan el mar rojo.


Los arboles caidos desde la ultima tormenta se apiňan a un lado.








 Oigo el galope de los caballos. Me aferro a la falda de mi madre. Todos los ruidos me acosan y llenan de miedo. Nunca mas saldre de casa. 










Mi pollera es nueva y me gusta. El cine tambien es nuevo y se abre por primera vez este fin de semana. Me voy a ir sin falta.

Muestran dos peliculas: Una noche en Casablanca de los hermanos Marx y El Exorcista.
Siempre me siento al frente Me gusta que la pantalla me envuelva. Pronto se apagan las luces, y solo el sonido del pororo y de los que llegan tarde interrumpe la calma.

En el principio era la piel, frontera entre vos y yo. Mi piel esta cubierta de un mar de vellos suaves, son una piel sobre la piel. Ellos brillan orgullosos a contraluz. Cuando siento frio o miedo se erizan como en parada militar.

Hoy estan erizados y en revuelta y no se porque. Me rio con las aventuras de los hnos Marx, pero mi risa es estridente y un poco loca.

Me agito y tiemblo, no se que hacer
Corro
Sus manos me llegaron demasiado cerca

Al anochecer salimos a buscar lobizones



Naco. Naranjas, terere, hamaca y una joven  se sube al auto.








Siesta

El clamor de las chicharras
Comienza a medio tono y se alza al cielo

Mi barriga crece al sol
La miro y no la entiendo
Todo corre a derredor
Bebo, fumo, salto, retuerzo
Nada

Mi barriga crece al sol
A la hora de la siesta
Me envuelve el incienso
Aspiro lentamente
Me mareo
Una nube exquisita se posa
Una naranja aparece

Mi barriga crece al sol
Nada existe
Me recorren sus manos
Su orgullo de semental el pais oye y tiembla

Mi barriga crece al sol
las cigarras circundan el atardecer
hito a hito recorro mis entrañas
Nada cambia

Mi barriga crece al sol

Sonido de las ranas al amanecer







JODIDA
METIDA
CAGADA
PARANADA


Llegamos un domingo. El aeropuerto, mar de arena, se abulla bajo el sol del mediodia. Un soldadito hastiado apenas si revisa nuestros papeles. Bajo cien manos desaparecen los equipajes. No tenemos suficiente dinero y regateamos. La ruta, recamada de rojo, hace el viaje pesado y lento. Los colores de nuestra nueva patria son el verde, el rojo y el azul. La ciudad no queda muy lejos: al entrar pasamos un cortejo de mujeres de negro caminando de a poco tras un carruaje. Un llanto mudo atraviesa el aire. Los caballos, flacos y enclenques, resuellan sus pasos. El polvo se asienta imperceptible sobre las mujeres. En el auto nosotros sentimos que nuestra lenta muerte ha comenzado.

Nuestra nueva casa solloza sonidos que no reconocemos. Madre vaga por los corredores musitando desiertos y amores de ayer. Limpiamos, ordenamos y cocinamos en silencio. El perro protesta su racion escasa. Mientras tanto el cantar de las ranas se inicia suave y modesto y para cuando llega el atardecer, torbellinos de sonidos ahogan los sentidos. Torres de mosquitos zumban sobre nosotros.